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lunes, 21 de diciembre de 2009

Artículo navideño: "Una infancia a la deriva".


El verdadero espíritu navideño, al menos el mío, me ha pedido que tome prestado una foto y un artículo del blog de Salud Hernández Mora en el diario "El Mundo" publicado el 21 de diciembre de 2009, para dejar constancia de la necesidad de reflexionar en estas fechas que se aproximan. Con su lectura no quiero amargar a nadie la Navidad, simplemente recordar la necesidad que tenemos de ser punta de lanza en nuestros entornos para poder cambiar estas situaciones.


Os dejo el enlace, sólo tenéis que pinchar:



jueves, 4 de junio de 2009

Chicken a la Carte

Este corto ha sido el ganador del festival "Green unplugged" que se celebra en Alemania. Cualquiera que esté un poco informado sabe datos del hambre y la malnutrición en el mundo, y sin embargo pocas veces queremos relacionarlos con la opulencia y derroche que vivimos.

¿Hasta cuando? ¿Seguiremos siendo cínicos? ¿Diremos que la solución no está en nuestras manos? ¿Estamos seguros de que nuestra forma de vida está plenamente justificada? ¿Los demás no han sabido labrarse un futuro? ¿La riqueza es de quien la trabaja? ¿Tenemos todos la misma dignidad? ¿Está globalizada la dignidad del ser humano?

Por favor, mira el vídeo, es tan evidente que no necesitas ni reflexionar, ya es hora de ser coherente. Actuemos.




Chicken a la Carte : Director: Ferdinand Dimadura | Genre: Drama | Produced In: 2005

Synopsis: This film is about the hunger and poverty brought about by Globalization. There are 10,000 people dying everyday due to hunger and malnutrition. This short film shows a forgotten portion of the society. The people who live on the refuse of men to survive. What is inspiring is the hope and spirituality that never left this people.

lunes, 23 de febrero de 2009

"Slumdog Millionaire": hacía tiempo que no veía una película tan buena.

Después de un rato largo sin bloggear, y a pesar del poco tiempo que tengo, creo que merece la pena sentarse y escribir algo sobre la película que vi el sábado: "Slumdog Millionaire". Recomiendo a todo el mundo ir a verla, y si es en el cine mejor. Podría hablar de la belleza y plasticidad de sus imágenes, pues la tienen; o comentar lo bien hecha que está la trama de la película, que te mantiene en tensión las dos horas; o invitaros a sentir el ritmo y la fusión que tiene la banda sonora (muy muy buena); pero creo que lo mejor de todo (a mi entender) es como consigue transmitir la realidad de los "Slums" de la India (muy parecidos a los de Bolivia, Perú y a otros países empobrecidos) sin entrar en el morbo o en la pena, sólo muestra imágenes reales en historietas comunes de un "perro de suburbio".

Algunos la han criticado afirmando que simplemente es un cuento de hadas, que tiene un final feliz, ... pero sinceramente, en ocasiones uno se cansa de ver el lado complejo de las películas (y de la vida), a todo no hay que buscarle los tres pies porque sencillamente lo normal es que tenga cuatro. Mezclar el mundo de la televisión-show con la cruda realidad de millones de personas, mantener valores como la honestidad y el amor por encima del sufrimiento y del dinero da mucho que pensar. No por ser pobre se tiene que se bueno, pero tampoco malo, y además, no hay nada escrito porque el destino por muy pesado que se ponga cualquiera lo puede cambiar (aunque al final la película dice que si).

Al final uno recuerda la frase de un buen amigo: "Cuidado con lo que deseas que se cumple". Así le pasa al protagonista, a si nos pasa a nosotros y así debe ser. Independientemente de las circunstancias de la vida (duras en muchas ocasiones) el ser humano es libre para decidir. Sirva de elección, los millones no es lo único que nos importa.

lunes, 20 de octubre de 2008

LAS VÍCTIMAS DE LA CRISIS.

Cuando hay que apretarse el cinturón, por lo general se lo ciñen a la fuerza los que menos tienen, aquellos cuyo empleo es más precario o han perdido el trabajo. Son «los paganos» de esta y de todas las crisis de la economía.

Resulta paradójico que los colectivos que han contribuido decisivamente a la bonanza de los años pasados (emigrantes, jóvenes, mujeres...), padezcan ahora las consecuencias de la recesión. Vinieron bien en época de vacas gordas y ahora los condenamos a las penurias y la inseguridad porque ya no los necesitamos.

Hemos vivido en la abundancia y hasta en el derroche. Y los bien situados socialmente no renuncian a su alto nivel de vida. Antes, al contrario, no son pocos los que hacen buenos negocios con la crisis. Basta recordar las compañías petroleras, que aumentan el precio de las gasolinas en cuanto sube el barril de crudo y tardan bastante más tiempo en bajarlo cuando cae el petróleo. De hecho, arrojan beneficios realmente escandalosos estos últimos años. Y lo mismo se diga de las eléctricas, una energía que consumen todos los hogares y cuyas tarifas han subido este año dos veces.

Los alimentos, algunos de primera necesidad, han tenido también un encarecimiento tremendo en pocos meses. Ciertos productos han triplicado el precio. La cesta de la compra se ha puesto por las nubes.

Pero si la situación aquí es preocupante, imaginemos lo que está ocurriendo en países con un nivel de renta bajísimo y precaria situación económica. La carestía de los comestibles es universal y está extendiendo la hambruna que asola a grandes zonas de nuestro mundo.

Urge, pues, recordar a todos que la solidaridad no debe practicarse sólo cuando abundamos y nos sobra, sino muy especialmente en estas situaciones.

En nuestro país la estructura familiar, hasta ahora al menos, ha servido de «colchón» en los momentos difíciles y los parientes más cercanos suelen prestar toda clase de ayuda (material y moral) a sus allegados que padecen más directamente los efectos de la recesión. Pero no está de más pedir que esa «buena costumbre» se ejercite con generosidad.

Hay algunos grupos que necesitan especial atención y apoyo. Me refiero a los que han llegado a nuestro país en los últimos años y han contribuido a nuestro bienestar con su trabajo –a veces en condiciones laborales y vitales penosas cuando no indignas–, también aquellos que viven de pensiones muy bajas y no tienen otros ingresos y, por supuesto, a los que están en el paro y no pueden hacer frente a sus obligaciones (alquileres, hipotecas, letras...).

Ahora menos que nunca debemos restringir la ayuda que prestamos a los desfavorecidos de nuestro país y del mundo entero. El imperativo cristiano de la caridad y del compartir debe ser primordial. A la hora de echar cuentas y ajustar nuestros gastos no podemos eliminar la partida de la solidaridad. No capearemos el temporal sin sacrificio.

También pedimos a las autoridades que no se rebajen las prestaciones sociales, que los gobiernos municipales, autonómicos y nacionales no cedan a la tentación de ahorrar en este capítulo y que, si no hay dinero para todo, no se lo quiten a quienes más falta les hace.

De la crisis hemos de salir juntos y más solidarios si cabe. Ojalá podamos decir con verdad, al final del túnel, que no hay mal que por bien no venga.

Editorial de octubre de la Revista "Mensajero".

jueves, 16 de octubre de 2008

Un 19% de la población no tuvo comida para poder alimentarse a diario en el último año

En el día internacional de la alimentación.

MARTA ARROYO (El mundo).

"MADRID.- El aumento de los precios ha disparado la crisis alimentaria. La campaña 'Derecho a la alimentación. Urgente' denuncia que hay 75 millones de hambrientos más que en 2007, 923 millones en total. Con motivo del Día Mundial de la Alimentación, una encuesta sobre el impacto de la falta de alimentos, revela que, en el último año, un 19% de la población no ha tenido, 'frecuentemente o algunas veces', comida para alimentarse.

El sondeo, realizado por Sigma Dos, en colaboración con todas las compañías de Gallup Assotiation, en 56 países y con una muestra de 58.600 entrevistas, es uno de los mayores sobre el tema.

La encuesta sitúa en el número uno del 'top ten' de los países con mayor carestía de alimentos a Camerún. Más de la mitad de sus habitantes, el 55%, no ha tenido bastante comida el último año, porcentaje casi 10 veces mayor que la media del continente africano, (46%), si bien todos los entrevistados en este Estado eran del medio urbano.

En segundo lugar aparece Pakistán, con un 53% de población en esa misma situación, seguido de Nigeria (48%), Perú (42%), y Filipinas (40%).

Pero no sólo falta comida en el Tercer Mundo. Según este sondeo, hay países de Europa Central y del Este que superan la media mundial. En Rusia, una cuarta parte de la población (23%) tampoco comió lo suficiente en 2007. En Macedonia y Ucrania el porcentaje alcanzó el 21% y en Turquía, el 20%.

Más sorprendentes aún son los datos de Reino Unido. El 15% de los británicos reconoció no haber comido todos los días, la cifra más alta de la Unión Europea. Tras él se sitúan Grecia (13%) y Portugal (10%).

Idéntico resultado reveló la encuesta en EEUU, un 15% de cuyos habitantes declaró haber sufrido privaciones de comida en el último año.

España, entre los países mejor alimentados

España, con un 6% de población que confiesa no haber tenido qué comer, habitualmente o en ocasiones, en el último año, se encuadra entre los países mejor alimentados del mundo, con menos del 10% de su población en esta situación, a pesar de que las ONG y los Bancos de Alimentos tiene cada vez más peticiones de ayuda.

En el mismo grupo figuran Finlandia (7%), Alemania, Italia, Islandia y Suecia (4%) y Luxemburgo y Holanda (3%). Por delante de ellos están Dinamarca, Austria, Suiza y Noruega, con porcentajes insignificantes, según la encuesta.

La campaña 'Derecho a la Alimentación. Urgente' afirma que tras el incremento de los hambrientos está la subida del precio de los alimentos, que aumentó un 52% de media, llegando al 200% en algunos productos básicos como el arroz.

A la hora de buscar un culpable del alza de los precios, las ONG apuntan a las actuales políticas agrarias, "centradas en la rentabilidad", en lugar de garantizar el derecho a la alimentación.

La especulación con alimentos es otra de las causas del problema, según la campaña. "Cuando el 75% de las personas que pasan hambre trabaja en el mundo rural y cuando se generan alimentos para el doble de la población, se evidencia que la violación del derecho a la alimentación es un problema de acceso a los productos y recursos suficientes para satisfacer las necesidades de todos los habitantes del planeta", afirma.

En la misma línea se ha pronunciado Intermón Oxfam. La ONG destaca que unos 290 millones de personas se encuentran al borde de la pobreza por el encarecimiento de los alimentos y critica la respuesta de la comunidad internacional.

Como ejemplo, señala que, de los 12.300 millones de dólares comprometidos en junio por los países ricos para afrontar la crisis alimentaria, sólo se han desembolsado mil millones.

La cifra contrasta con los 700.000 millones que Estados Unidos ha comprometido para paliar la crisis financiera, máxime cuando, según Acción Contra el Hambre, con la mitad de lo que costó la T4 de Barajas, 3.049 millones de euros, se podría curar a los 19 millones de niños que sufren malnutrición aguda severa. Ante esta situación y, aprovechando que esta es la semana de lucha contra la pobreza, numerosas ONG reclaman que se aborde la crisis alimentaria desde su dimensión social, política, ambiental y nutricional."

Mapa sobre el impacto de la falta de alimentos.

Mapa sobre el impacto de la falta de alimentos.